Viajar a Disneyland Paris con alergias alimentarias y menús Natama

Viajar a Disneyland Paris con alergias alimentarias y menús Natama

07/10/2019 | En ALERGIAS ALIMENTARIAS, VIAJAR CON ALERGIAS

Para muchas personas y familias que conviven con alergias alimentarias, se les hace impensable viajar a cualquier lugar, ni siquiera dentro de su propia comunidad o territorio, por el miedo que sienten frente a no poder controlar ciertas variables que pueden acabar en descuido y, por ende, en una mala experiencia. 

Hasta ahora, todos los artículos que he escrito sobre viajes han sido basados en mi propia experiencia como alérgica, pero esta vez, ha sido una propia madre la que ha compartido una experiencia conmigo sobre su viaje a Disney para que sirviera de guía a otras familias con alergias alimentarias que desean hacer este viaje tan demandado. Esta madre, a la que llamaremos Mulán de manera ficticia a partir de ahora (y familia Vaiana si nos referimos a la familia en conjunto), tiene dos niños; el niño multialérgico (LTP: frutos secos, cacahuetes, algunas verduras y casi todas las frutas) y la niña alérgica a los animales

Me ha resultado muy interesante esta experiencia, porque se puede ver claramente lo que difiere la expectativa con la realidad de muchas promesas de viajes donde te venden que “el tema de las alergias está todo controlado” .

¿Me acompañas a leer la experiencia de la familia Vaiana en Disney?

Organización Pre- Viaje

La familia Vaiana también sentía el miedo de salir de su zona de seguridad, y mucho más si se trataba de otro país. Habían descubierto las tarjetas del #equipotaper y les pareció una buena idea para añadirlo a su kit de viaje. Llevaron las tarjetas en versión español, inglés y ellos mismos tradujeron al francés.

Eligieron organizar el viaje con la agencia de viajes El Corte Inglés para que pudieran asesorarles y ayudarles lo máximo posible con las comidas. Tanto la agencia como otras familias con las que ellos habían hablado, decían que todo el mundo hablaba español y no tendrían porqué preocuparse, ya que además tenían “el tema de las alergias muy controlado”. Eso les dio cierta seguridad, así que escogieron la opción de pensión completa con restaurantes a la carta (a excepción de un restaurante buffet), que veremos en más detalle en los siguientes apartados.

Para las meriendas, compraron sobaos de mercadona y barritas Chips Ajoy en Mercadona.

Menús Natama para necesidades dietéticas especiales

Según la información que se dispone en las webs oficiales sobre los casos de clientes con alergias y otro tipo de necesidades dietéticas especiales; se dispone de menús Natama, que están elaborados por un dietista y  permiten cubrir cerca de 60 alergias alimentarias (según informan, se tienen en cuenta 14 alérgenos de obligada declaración y no existe peligro de trazas o contaminación cruzada) Se sirven también en envases tapados. Se propone un entrante, 4 platos para elegir y 3 postres también a elección entre una selección de restaurantes. La lista de los ingredientes que se reflejan en la guía es exhaustiva, por lo que no hay alérgenos ocultos.

Desde la agencia, le dieron a la familia el folleto sobre los menús Natama, pero por el caso concreto del niño con alergia a la LTP, muchos de los menús propuestos no podía comerlos, por lo que desde la agencia se reservaron los restaurantes a la carta y previamente se informaba de los alérgenos del niño para que cuando llegaran supieran su condición y pudieran darles alternativas.


Viajes en avión a Disney

Antes de viajar en avión, se recomienda conocer los protocolos de alergias que tiene cada compañía aérea. Puedes leer más sobre ello en este post.

La familia Vaiana escogió la compañía Air Europa para volar en los dos trayectos. En el viaje de ida, la familia informó a las azafatas el caso del pequeño, pero ellos aún no estaban seguros si al niño le afectan esos alérgenos por inhalación, así que simplemente estuvieron pendientes de que lo que las sillas de alrededor comían. Al ser un horario de almuerzo (15:00), Mulán estaba un poco inquieta al percatarse que no estaban prestando mucha atención a lo que los pasajeros pedían. Finalmente, no hubo  ningún contratiempo.

En el viaje de vuelta, procedieron de la misma manera informando a las azafatas, pero esta vez actuaron de manera diferente: estuvieron pendientes del niño, su fila, los snacks que sacaban los pasajeros y lo que compraban. Hasta pusieron una locución en inglés, español y francés que estaba grabada previamente. Es de agradecer que se tomen en serio estos casos y dio mucha más tranquilidad a la familia.

Restaurante “The Steakhouse”


Desde la llegada al mostrador del restaurante, les preguntan si había una persona con alergias, lo que a priori les hizo sentir tranquilidad. Los llevaron a una mesa donde les atiende una persona francesa que tenía un español muy básico y no sabía nada de alergias. El menú infantil se dividía en dos primeros platos a elegir, dos segundos y dos postres. El niño no podía comer ninguno de los dos primeros (ni ensalada ni velouté de tomate) y no se les dio ninguna opción, así que la solución más rápida es que no consumiera los primeros platos. En el caso del segundo plato, tenían la opción de elegir pasta con tomate o hamburguesa y los postres a elegir entre helado de vainilla o fruta. Al ser alérgico a muchas frutas, Mulán preguntó si tenían yogur, pero no entendían nada, hasta que llamaron a otro compañero que, además, les insistió que el helado no contenía frutos secos. A los pocos días, se dieron cuenta que el helado sí que tenía trazas. El niño acabó comiendo pasta con tomate y un sobao (ni entrante ni postre).

Desayuno en el buffet de un hotel de Disney


En el buffet, no indicaban ni un ingrediente ni alérgeno. Al pedirles a los empleados comida sin frutos secos, les sacaron dulces sin gluten. Algunos no tenían frutos secos, pero al niño no le gustaron. El cacao en polvo se cogía con cuchara de un bowl grande, así que la familia pidió el envase para leer los ingredientes, que resultó ser apto. Los cereales eran de Kellogs, pero sin ingredientes, y ya Mulán estaba cansada de preguntar, porque lo que ya había averiguado le había costado mucho trabajo tras ver que los empleados no sabían español bien, o sabían lo justo o no había ningún camarero/cocinero español. Empezaron a mirar ingredientes de los cereales por internet. Se arriesgaron a darle al niño el pan de molde sin preguntar por el estrés que llevaban, y finalmente su opción para todos los días en el desayuno era siempre lo mismo: leche con cereales y tostada de pan de molde con mantequilla y cacao en polvo.


Restaurante Silver Spur Steakhouse


En este establecimiento, les atendió un empleado italiano con muy buena intención pero ausencia de conocimientos sobre alergias. El primer plato tampoco lo podía comer el niño, igual que el postre, pero esta vez sí que lo pidieron para que lo comieran los padres. El niño sólo comió hamburguesa con queso y de postre su sobao. Lo más destacable es que al pedir el helado, el camarero italiano les dijo que no habría problema con el helado, pues “sus ingredientes sólo son leche y chocolate”.

Espectáculo en vivo Buffalo Bill y restaurante Annette’s dinner


Desde la agencia, informaron a la familia que este espectáculo no había animales, pero que avisan de alergias y asma por el polvo que se levanta. La información de que había animales aparece por muchos lugares (catálogo, publicidad…), y la familia no sabía que sería un problema para la niña, pero el que hubiera caballos hizo que le diera alergia, nada más entrar por el pasillo. Ni dándole la medicación lo soportó y pidieron que se les dieran alguna solución. Se portaron muy bien al buscarles una mesa en otro restaurante, el “Annette´s dinner”. Como en este sitio les estaban esperando, les atendieron estupendamente en el tema de las alergias. Se preocuparon mucho por la contaminación cruzada, y la familia expuso que también era consciente de que no se  puede garantizar al 100% la ausencia de trazas. Les dijeron que tenían menú Natama, pero que no lo recomendaban (es el primer restaurante donde lo comunican). Finalmente, el niño comió hamburguesa con queso y los padres comieron su primer plato (ensalada) y su postre (el helado de vainilla). La familia quiere destacar que aun sabiendo el camarero las alergias del niño, se extrañó de que pidieran el helado, por lo que denota que en realidad su conocimiento sobre las alergias tampoco era completo.


Restaurante Yatch Club (Hotel Newport Bay)


En la recepción del restaurante, directamente les dieron el listado de alérgenos (ahí pudieron comprobar los alérgenos del helado, de todos los alimentos en Disney y también el menú Natama). Hasta ahora, la familia no se había percatado de pedir ese listado de ingredientes. Se mostraron también muy atentos con las alergias o, al menos, buena intención, pero de nuevo, muy poco conocimiento. La familia estaba muy cansada ese día y optaron por el menú Natama.

Como el primer plato (la ensalada), no podía comerla el niño, volvieron a comerla los padres, y para ellos estaba incomible; se trataba de tomate con maíz, y estaba muy malo. Su segundo plato era ternera con puré de zanahoria y también estaba muy malo. El postre tampoco podía tomarlo (manzana y albaricoque) y se llevaron la tarrina al hotel.

Restaurante Ratatouille


En este caso, también les atendió una camarera italiana con un gran interés por las alergias y un poco más de conocimiento. No sabía decir  “calabaza” ni en francés, ni en español, pero lo pudieron aclarar. Tampoco les dieron listado de alérgenos, pero sí la opción Natama. Fue genial, porque pudo comer el niño tanto su primer plato (paté de carne), como el segundo (pasta con tomate quitándole el pisto), y de postre … ¡yogur blanco! por fin pudo tener postre.

Buffet Hotel Cheyenne


En el caso de esta cena en el hotel, el niño estaba desganado y nada le apetecía. Allí, había una madre española con el listado de alérgenos en la mano, desesperada porque no encontraba nada para su hija, alérgica a la leche de vaca. Al final, optaron por pasta con tomate y salchichas. Los empleados no consintieron darles un yogur, aunque les dijeran que sabían que los tenían, porque desayunaban cada día allí, y les respondieron con muy mal carácter:  “Pues que se lo coma en el desayuno, en la cena no”. La familia estaba tan cansada, tanto física como psicológicamente que se resignaron y se conformaron, pero se sintieron muy tristes y mal tratados.

Restaurante Captain Jack’s


En este restaurante, les atendió un camarero francés con un español y un trato exquisito. Había sido el camarero que mejor les trató, con diferencia, con grandes detalles para evitar trazas, como poner una servilleta bajo el pan para no contaminarlo con la panera (igual no es del todo correcto pero el interés es lo que cuenta). También aquí se pudo comer su primero (rollo de atún) y su segundo (pollo con arroz solamente, y sin salsa), además de que el niño los disfrutó mucho ambos, porque este es el mejor de los restaurantes de Disney en cuanto a comida, salvo la humedad que tiene por estar en el lago interior de la atracción. Falló el pobre camarero en el postre, porque pidieron el helado de vainilla, y no dijo nada de las alergias, lo trajo sin decir nada. La familia expone que  fue el camarero que mejor les trató en el tema alergias (junto con la chica del Rattatouille y el de Annette´s) puesto que dio un montón de paseos a la cocina para confirmar todo, y les ayudó mucho. Es un alivio que alguien te trate así, y se agradece después de tantos días.

Último día en Disney


La cena la volvieron a hacer en Annette´s y como ya sabían lo que pedir, no dijeron nada de las alergias y el niño se comió su hamburguesa. El último día, no comieron de restaurante; pidieron unos perritos en un restaurante especializados en perritos y les confirmaron que no había frutos secos. Después, compraron bocadillos que confirmaron con el listado de alérgenos porque no sabían nada de español si les preguntaban. La familia se dio cuenta, además, que vendían yogures de sobre (si lo hubieran sabido antes, el niño habría podido tener postres que no fueran “sobao”).

Conclusiones y reflexiones del viaje a Disney con alergias

A pesar de haber obtenido desde la agencia la información de que se hablaba español, nunca les atendió un español en ninguno de los restaurantes. Falta formación en Disneyland en tema de alérgenos, así como en saber el idioma español lo suficiente. No dan alternativas si no se puede comer un plato (quitar ingredientes sí lo hacen, pero sustituir platos, no). Ha sido muy estresante, buscar comida para el niño cada día, dos veces mínimo con las condiciones descritas.

Y una vez finalizada la estancia de la familia, se plantean: si volvieran a ir otra vez, ¿Tendrían otra opción mejor? Sinceramente, la única opción que la familia considera tras ir a Disney es llevar consigo sus propios tápers, pero ya de por sí es muy cansado el viaje, e implicaría buscar supermercados (que no hay en Disney), levantarse temprano para cocinar, o acostarse tarde. Lo único que cree la familia si repitieran es que lo harían de la misma manera, pero asegurándose de que hubiera opciones de cambiar el menú si el niño no puede comer algo, es decir, que tengan alternativas. 

La familia Vaiana, va a tomar cartas en el asunto reclamando la situación, tanto en la agencia como en Disney, porque si el niño no podía comer algo, no les daban otra opción, solo servirlo y al final que se lo acabaran comiendo los adultos. Tras su experiencia tan diversa entre tantos establecimientos, la familia siente que se paga muy caro y es una clara discriminación, sobre todo porque su publicidad indica frases como como: “¿Padece una alergia alimentaria?: Disneyland París le presta atención”, o “Para garantizar que todos nuestros visitantes disfrutan de una estancia mágica, ofrecemos una gama de opciones culinarias para aquellas personas con alergias alimentarias o dietéticas”.

No se debe dar publicidad engañosa o información que no cumple con las expectativas que se generan, y más tratándose de un tema tan delicado como las alergias alimentarias. 

¿Has tenido más experiencias viajando a un parque temático o a otro lugar que quisieras destacar? Puedes contarme tu experiencia para publicarla escribiéndome a hola@albaquadrado.com . Estoy segura que esta información ayudará a otras familias a tomar decisiones sobre los lugares a los que viajar y los que no, y sobre todo, a no cometer los mismos errores o intentar hacerlo de otras maneras.





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