¿Qué supone psicológicamente un diagnóstico de alergias o intolerancias alimentarias?

¿Qué supone psicológicamente un diagnóstico de alergias o intolerancias alimentarias?

10/12/2019 | En ALERGIAS ALIMENTARIAS, INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS, ENTREVISTAS Y CASOS INSPIRADORES SOBRE ALERGIAS

En un diagnóstico de alergias o intolerancias alimentarias, siempre se suelen tener más en cuenta las repercusiones que existen a nivel de salud en la persona (los tratamientos que tiene que llevar a cabo, las dietas de exclusión de los alérgenos que le afectan, el cambio de estilos de vida…) . Sin embargo, no se habla abiertamente de las repercusiones psicológicas que esto supone en la persona afectada y en sus familiares.

Siempre digo que, para mí, es necesario tener apoyo de un médico de familia, alergólogo, digestivo, dermatólogo, nutricionista y psicólogo, siempre dependiendo de las repercusiones para cada individuo (claro está).

Hoy, he contado con Cristina Andrades, psicóloga especialista en relación con la alimentación, para que nos cuente, desde su punto de vista (y además, su propia experiencia con intolerancia a la lactosa), el cómo se vive un proceso psicológico antes un diagnóstico de alergias o intolerancias alimentarias.

¿Me acompañas a leer este post?

  • ¿Crees que es necesario el apoyo psicológico y nutricional desde el primer momento del diagnóstico? ¿Qué huecos existen hoy en día en todo este proceso?

Nutricionalmente, no tengo dudas de lo necesario que es un buen asesoramiento a la hora de comenzar con un diagnóstico de intolerancia y/o alergia alimentaria o de enfermedad celíaca. Acudir a un profesional de la dietética y nutrición que nos aporte toda la información necesaria, recomendaciones e incluso recetas y estrategias para adaptarnos a la nueva situación, resulta primordial. Hay mucho desconocimiento que nos lleva a mitos y creencias erróneas.

En la cuestión psicológica, depende muchísimo del momento en el que cada persona se encuentra a la hora de recibir el diagnóstico. Hay personas que el trabajo en aceptación del mismo implica un acompañamiento psicológico y otras personas, que aunque aceptan de forma satisfactoria la nueva situación, muestran una gran frustración a la hora de adaptarse y adaptar sus costumbres al mismo (especialmente en el ámbito social). En este segundo caso, la necesidad de acompañamiento no se refleja de forma directa pero sí a lo largo del proceso. Dicho proceso de acompañamiento psicológico comienza por psicoeducar sobre lo que supone el diagnóstico, las barreras que podemos encontrar, y normalizar las respuestas ansiosas que pudieran vincularse (es normal sentir angustia, preocupación e incluso desesperación ya que supone una situación nueva, una readaptación de rutinas y alimentación).

Lo ideal sería que ambas profesiones pudieran acompañar (junto con las profesiones médicas correspondientes) a las personas que se ven implicadas en este tipo de procesos para prevenir y fomentar una adecuada salud mental y física; sin embargo, desgraciadamente esto no es lo que suele ocurrir.




  • ¿Qué aspectos resultan más frustrantes en todo este proceso?

La atención a personas, que por una enfermedad, intolerancia o alergia necesitan adaptar su alimentación y restringir obligatoriamente ciertos alimentos, pueden conllevar conductas que nos pueden recordar a otras patologías de salud mental.

La situación personal, el grado de intolerancia o alergia y el contexto que facilite o dificulte la adaptación, serán factores que afecten de manera directa e indirectamente a  la respuesta psicológica ante esta circunstancia. 

En la práctica clínica, puesto que una de mis especialidades es la relación con la alimentación; la mayoría de los casos que he recibido a este respecto en consulta son casos que acuden por conductas de atracones que comenzaron posteriormente al diagnóstico de una intolerancia. Y en segundo lugar, una inadecuada gestión de la frustración y la angustia que a veces supone la aceptación del diagnóstico.  En ambas opciones, los primeros pasos básicos que debemos atajar son: Psieducación (y educación alimentaria), expresión emocional, gestión emocional, aceptación y adaptación.

  • ¿Qué recomendaciones harías a una persona adulta que acaban de diagnosticar con alergias alimentarias?

Mi mayor recomendación sería que se permita expresar lo que siente. A veces, nos juzgamos tanto a nosotros mismos y nos encorsetamos en “lo que debería de ser” que nos olvidamos de nuestra mundo más emocional.

Es cierto, cuando recibes el diagnóstico encuentras alivio (generalmente) a una serie de malestar físico que has estado teniendo hasta el momento. Encuentras respuestas. Sin embargo, eso no debería limitarnos al poder expresar la dificultad que nos supone adaptarnos, la frustración que a veces genera la falta de información social ( “anda por un día qué te va a pasar…” ), etc. Sea la emoción que sea, no pasa nada. Tienes derecho a expresarla, compartirla con alguien que pueda comprenderte (de aquí la importancia de conocer a gente con el mismo diagnóstico) y eso te va a permitir poder implementar estrategias sanas de gestión emocional.

  • ¿Qué hacer en casos donde la familia no entiende o le cuesta aceptar e integrar que su hijo tenga alergias alimentaria?

El punto más básico es recibir información veraz. Insisto en acudir a un profesional de la dietética y nutrición que nos permita obtener esta información y resolver todas nuestras dudas. Si el profesional correspondiente advierte que algún miembro de la familia tiene dificultades para aceptar o integrar el diagnóstico, lo recomendable sería derivar a un profesional de la psicología que pueda acompañar a las familias en este proceso. 


  • ¿Cuál es la preocupación generalizada más frecuente sobre las personas con alergias alimentarias a las que pasas consulta?

Comer fuera de casa. Sin duda, mayoritariamente la preocupación recae sobre el ámbito social y no exclusivamente en la comida, sino en todo lo que repercute: “¿Qué pensarán si llevo mi comida?”, “¿Y si como antes para no tener que comer allí?”, “¿Y si no se adaptan al cambio de restaurante?”, “¿Cómo les comunico que mis posibilidades en determinados restaurantes es limitada?” … Por ello, considero que es tan importante que socialmente tengamos consciencia sobre estas circunstancias. 

La frase que tantas veces se repite en consulta podría resumirlo todo: “En casa yo estoy bien, el problema es salir fuera…”. Por ese motivo, en la consulta es necesario trabajar habilidades sociales, reducir la anticipación ansiosa, trabajar las creencias...

  • ¿Por cuáles fases pasa una persona a la que le acaban de diagnosticar alergias alimentarias? ¿Dirías que son parecidas a las fases de un duelo? ¿Se termina superando?

Me alegra que me lo preguntes de esta manera, en la mayoría de los casos muchos de los estadios son similares (aunque no todos). Citando a uno de mis libros favoritos para trabajar el proceso de duelo (El duelo terapéutico. La curación a través del duelo. José Zurita y Macarena Chias), las fases de un proceso de duelo serían: negación, racionalización, rabia, miedo, tristeza, aceptación emocional, perdón, gratitud y nuevos apegos.

Por supuesto, hay una gran diferenciación entre ambos aspectos, pero cuando se otorga un diagnóstico de alguna o varias intolerancias y/o alergias alimentarias podemos pasar un proceso similar al anteriormente mencionado. Si analizamos la práctica clínica privada, en mi caso; de lo que yo puedo compartiros de lo que he trabajado en consulta, la negación y la rabia se encuentran de una forma menos intensa dado que generalmente el diagnóstico supone una explicación a una serie de síntomas físicos que resultaban molestos e incluso dolorosos y por tanto, disponer de un diagnóstico llena de esperanza a la persona sobre posible mejoría. Sin embargo, esto no siempre ocurre, debemos tener en cuenta que cada persona y según el contexto que nos rodea, podemos responder de manera distinta y que es nuestro trabajo adaptar los procedimientos terapéuticos a la singularidad que se presente. Es decir, hablamos de características generales, lo que no significa que todo el mundo responda de la misma manera.

  • En el caso de las alergias alimentarias diagnosticadas en adultos, donde ya muchos alimentos se han probado, ¿Cómo entrenarse para los momentos en los que apetece darse un atracón y, realmente, se sabe que, por salud, si lo hace, es peligroso?

La respuesta psicológica va a variar según las características personales, la historia de vida y la respuesta física y psicológica al diagnóstico.  Por otro lado, influye igualmente el diagnóstico en sí mismo: no se corren los mismos riesgos al atracarnos de alimentos que nos hagan daño si somos celiacas, intolerantes a la lactosa, a la fructosa, etc...

Sin embargo, es cierto que, es frecuente encontrar (especialmente en diagnósticos donde consumir el alimento no produce un daño de gravedad) momentos de atracones o ingesta compulsiva de los alimentos que se han tenido que retirar de la dieta. Es necesario tener una alta consciencia del diagnóstico; es decir, trabajar nuestro nuevo rol y la significación del mismo. Una vez realizado este trabajo, debemos comprender que necesitamos una escala de grises para adaptarnos a la nueva forma de alimentarnos. ¿Qué quiere decir? Que de forma paulatina hagamos el cambio de alimentación a través de la búsqueda de productos similares a los que comiamos habitualmente aunque sin el alergeno y que poco a poco podamos adaptar nuevos hábitos.

  • Uno de los miedos generalizados sobre la alergia alimentaria es el “miedo a comer” por “miedo a morir”, sobre todo cuando se está empezando en este mundo. ¿Cómo afrontar esa emoción que te paraliza?

Te agradezco mucho esta pregunta, ya que ignoramos a veces la repercusión a nivel psicológico que puede tener el presentar una alergia de este tipo. Tanto a nivel infantil como adulto, podemos construir una respuesta ansiosa a los productos o alimentos que pueden provocarnos la alergia alimentaria; llegando incluso a vivirse como un estímulo fóbico y siendo necesario realizar un trabajo psicológico al respecto.

¿Qué quiero decir con esto? Imaginemos por un segundo, que te acaban de otorgar un diagnóstico y decides comenzar a leer etiquetas (muchas de ellas te confunden), ves limitadas tus opciones y lo que antes resultaba un proceso sencillo de compra, ahora se convierte en un proceso de análisis profundo. Decides salir a cenar,  no encuentras cartas bien indicadas, no confías en las opciones que se te ofrecen.. .poco a poco esta tensión y desconfianza van construyendo una respuesta ansiosa en ti. En este ejemplo, estas dos situaciones probablemente se verán repletas de explicaciones, lecturas e investigaciones para poder conocer el que ahora es tu mundo. Es inevitable que nuestro cuerpo reaccione a toda esta tensión pudiendo desembocar en una respuesta ansiosa más prolongada y duradera necesitando acompañamiento psicológico para poder aprender a gestionar todo lo que nos está ocurriendo y cambiando a nuestro alrededor.

En otras ocasiones, entramos en un bucle, alimentando la ansiedad y los miedos con mayores preocupaciones e incluso pudiendo llegar a aislarnos por no enfrentarnos a las distintas situaciones que nos producen ese reto. Pasito a pasito, vamos construyendo una respuesta ansiosa con características fóbicas y elaborando y generalizando los miedos.

  • Como profesional psicóloga especialista en relación con la alimentación y, además, recién diagnosticada como intolerante a la lactosa. ¿Cómo dirías que ha sido tu experiencia en primera persona? ¿Qué mensaje y recomendación lanzarías a nuestra comunidad en todo este proceso? 

Mi experiencia no ha sido excesivamente buena. En mi caso, hace 4 años me realizaron por primera vez las pruebas de intolerancia a la lactosa (entre tantas otras) pero se me aconsejó mal a la hora de prepararme para la prueba. ¿El resultado? Negativa. El día de la prueba no pude salir de casa, y yo estaba comenzando a aceptar que el diagnóstico sería positivo al ver la reacción de mi cuerpo, pero finalmente fue negativo.

Estos 3 años, he estado viviendo con sintomatología y creyendo firmemente que eran exclusivamente por “colón irritable”, que fue el diagnóstico final. Después de pasar años y no mejorar a pesar de tratamientos indicados para el diagnóstico de colón irritable, opté por volver al digestivo (mis enormes GRACIAS al profesional de digestivo que me ha acompañado, es tan importante encontrar a profesionales que te escuchen y comprendan lo que se vive). En esta nueva visita, se puso en duda los resultados de 4 años antes, me volvieron a repetir cada una de las pruebas...y...sorpresa, soy intolerante a la lactosa. Mi primera reacción fue de alivio al sentir que mis síntomas tenían significado, que las inflamaciones que mi cuerpo sufría eran por un motivo y que podría hacer algo por mejorarlas. El camino ha sido relativamente sencillo (ya que el diagnóstico lo facilita), aunque he peleado en un buen puñado de restaurantes, he pedido cartas con alérgenos y no las he encontrado, repetido hasta la saciedad “un día no es un día, me hace daño” y  comprendido que lo mejor que puedo hacer para mí y para las demás personas con este diagnóstico es EDUCAR a los que me rodean sobre lo que esto supone. 

A la comunidad que aquí tenéis solo puedo lanzar un mensaje: Fuerza para la aventura. Al final, es una nueva aventura, es un redescubrir formas distintas de alimentarnos, es una adaptación y una lucha en muchas tantas ocasiones, es un cuidar a nuestro cuerpo para que no sufra y cuidarnos de esa manera a nosotros.


SOBRE CRISTINA ANDRADES

Cristina Andrades Ramírez es licenciada en Psicología (Colegiada nº AN-07488) y Máster en Psicología General Sanitaria. Su mayor pasión es el mundo de la psicología y la alimentación en el que lleva trabajando y formándose durante años.

Actualmente dirige y trabaja en Centro de Psicología Cristina Andrades, donde el equipo lo forman profesionales de la Psicología, Pedagogía y Nutrición que ofrecen sus servicios de forma presencial y online (más info en su web).

Nació en Lebrija y ha vivido en Sevilla durante años, algunos de ellos trabajando con el equipo de Norte Salud del que aún forma parte.  El pasado año, Griselda Herrero (Directora de Norte Salud) y ella escribieron un libro titulado “Psiconutrición: Aprende a tener una relación saludable con la comida”.

Una parte importante de su trabajo es el contacto diario en las redes sociales, ofreciendo información sobre psicología y compartiendo su pasión con las personas que deciden leerlo. Puedes conocerla un poco más en su instagram (@cristina_andrades) o través de Facebook o Youtube.

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