¿Alergias alimentarias? Cuidado con los cofactores: ejercicio físico, alcohol, AINES, temperaturas extremas, estrés ...

¿Alergias alimentarias? Cuidado con los cofactores: ejercicio físico, alcohol, AINES, temperaturas extremas, estrés ...

10/07/2019 | En ALERGIAS ALIMENTARIAS

¿Te ha pasado, que, teniendo alergias alimentarias, un día reaccionas frente a un alimento de manera distinta que otro día? O, de repente ¿Has comenzado a sentir una reacción alérgica sin haber comido la cantidad que “tolerabas” del alimento que te afecta? ¿El deporte exagera tus reacciones alérgicas? ¿Por qué las personas con alergia a la proteína LTP deben tener aún más cuidado con los cofactores?

 

Muchos no lo saben, ni yo misma tampoco, hasta hace bien poco, era consciente que existen una serie de factores que pueden desencadenar una reacción alérgica con más facilidad, incluso llegando a la anafilaxia (reacción alérgica más grave). En mi caso particular, siempre me ha encantado el deporte, pero ha habido momentos en los que en medio del entrenamiento ha comenzado a picarme todo el cuerpo, hinchándose, seguido de ronchas por urticaria. Nunca he sabido relacionarlo, pero ahora, he encontrado respuestas gracias a mucha investigación de mí misma, de otras personas y a través de leer diversos estudios, que me han permitido escribir este artículo de la manera más entendible y fácil posible para que tú también puedas encontrarle el sentido. ¿Me acompañas en este post de la semana?


 

 

Entendiendo aspectos básicos de las alergias alimentarias

 

Las alergias pueden producirse por distintos alérgenos (sustancias que generan una reacción de hipersensibilidad en nuestro organismo), que pueden ser desde una picadura de insecto hasta un medicamento, polen o alimento. 




Las alergias alimentarias son una de las enfermedades alérgicas más frecuentes y en constante crecimiento. A nivel mundial, se estima que 250 millones de personas tienen alergias alimentarias. Existen también otras enfermedades alérgicas como la urticaria, rinitis alérgica, asma o dermatitis atópica, pero hoy me centraré en las alimentarias y las reacciones alérgicas que se generan de manera aún más exagerada producida por otros factores que no son los alimentos.

En cualquier momento de nuestra vida, cualquier persona, independientemente de su condición, edad o sexo, puede desarrollar la alergia alimentaria, pero es mucho más frecuente durante los primeros años de vida, donde el huevo y la leche son los alérgenos principales más frecuentes de esta afección. 

Cualquier alimento puede producir una reacción alérgica (por contacto, ingesta o inhalación), y la reacción podría ser potencialmente mortal, llegando a la anafilaxia. A continuación, hablaremos sobre ella.

 

¿Qué es la anafilaxia y por qué se produce?

 

La anafilaxia es la manifestación más grave de la alergia que afecta a dos o más sistemas de nuestro cuerpo. En esta tabla se recogen los cinco sistemas y síntomas típicos de cada uno de ellos para detectar la anafilaxia:

 


 

 

Para tener una reacción alérgica debemos estar “sensibilizados” frente al alérgeno

 

Nuestro sistema inmunitario es el encargado de defendernos de virus, bacterias y otras sustancias que considera que son malignas para nosotros. En el caso de las personas con alergias, el sistema inmunitario confunde ciertas sustancias que entran en contacto con nosotros (alérgenos), y activa una defensa masiva del sistema inflamatorio para defenderse de eso que él cree que nos podría hacer daño. Para que una reacción alérgica se presente, es necesario que una persona esté previamente sensibilizada frente a un alérgeno concreto; es decir, que el sistema inmunitario haya creado anticuerpos frente a proteínas que se encuentran presentes en alimentos, venenos, vacunas o fármacos. Podemos estar expuestos frente a una reacción de diferentes maneras: a través del aire, de la leche materna, del contacto o en forma de trazas que contienen otros alimentos… etc. 

 

Las reacciones alérgicas se producen por varios tipos de alérgenos

 

La respuesta inflamatoria de nuestro organismo para defenderse, puede producirse en cuestión de minutos desde que el alérgeno entra en contacto con nuestro cuerpo. Cuanto más corto sea el tiempo, más fácil será identificar el alérgeno causante de esa reacción alérgica. Existen otros casos excepcionales en los que las reacciones se producen de manera más tardía (horas), sobre todo en la alergia a alimentos. Cuanto más precoz es el inicio de los síntomas, más grave suele ser la reacción, y ser más propensa de llegar a la anafilaxia. Cualquier alérgeno puede producir una anafilaxia.

 

No debemos confiarnos con las reacciones alérgicas leves y las cantidades del alérgeno

 

También se debe de tener en cuenta que, aunque las reacciones que se han padecido con anterioridad hayan sido leves, es posible que en un futuro puedan ser más graves por lo sensibilizados que estemos frente a ese alérgeno, como comentamos antes. Por ejemplo, esta semana comentaba, en mi instagram, la anafilaxia que tuve con champiñón, cuando mis reacciones anteriores habían sido simplemente un picor leve en la boca.

 

Algunas personas reaccionan ante la ingesta, contacto o inhalación, por lo que entonces las reacciones varían en cada paciente. De ahí que haya pacientes que toleren “trazas” (cantidades mínimas indetectables) del alimento implicado, y otras que no. Los valores que en las analíticas de sangre que determinan los anticuerpos creados para un alérgeno específico (cantidad de IgE) tampoco guardan relación con la gravedad de los síntomas, pues, por ejemplo, en mi caso,  el champiñón en sangre me sale negativo o un valor positivo muy bajo, y al exponerme al alérgeno, he llegado a tener una anafilaxia.

 

 

¿Qué son los factores aumentadores de una reacción alérgica o cofactores?

 

Es posible que una persona pueda estar sensibilizada a un alérgeno y tolerar su ingesta en algunas ocasiones y otras no, como hemos comentado. También es posible reaccionar con una cantidad menor del alimento a la que la persona normalmente reacciona. En estos casos, pueden influir los cofactores para la aparición de reacciones alérgicas más graves o de mayor intensidad, llegando a anafilaxia, incluso. Resulta más complicado asociar la exposición frente al alérgeno que sospechamos y la propia reacción alérgica, por lo que siempre digo que deberíamos ser muy conscientes con lo que comemos y hacemos para que se nos haga más fácil relacionar y asociar las cosas que nos suceden.

Los factores aumentadores de una reacción alérgica o cofactores, hacen que una reacción alérgica sea más grave por la activación aumentada del sistema inmunitario.

 

¿Por qué los cofactores afectan a la gravedad de las reacciones alérgicas?


Cada persona con alergias alimentarias es un mundo; existen distintas reaccciones, grados de respuesta y tolerancia frente a un alérgeno e intensidad de reacción de los cofactores, así que, todo es relativo y aplicable de diferente manera a cada persona. Una de las preguntas principales que todos se preguntan al oír hablar de los cofactores, es el motivo por el cual ciertos factores aumentan las reacciones alérgicas. Muchas hipótesis apuntan a que existe una alteración en la absorción intestinal de los alérgenos, donde se favorece la absorción de los mismos. Cuando los cofactores están presentes, aunque se consuma una menor cantidad del alérgeno que nos afecta, las reacciones alérgicas pueden desarrollarse igualmente incluso llegando a la anafilaxia (hasta el 30% de episodios anafilácticos puede estar influido por los cofactores).

 

Las personas con alergia a la LTP deben de estar más alerta a los cofactores

 

Conozco muchos casos de alergia a la LTP (Proteína Transportadora de Lípidos), que han tenido episodios de anafilaxia muy grave simplemente haciendo ejercicio. Lo que ocurre con estas proteínas, es que son muy estables en los alimentos, resistentes a la cocción y a las enzimas del tracto digestivo. Las proteínas LTP están presentes en algunas frutas, verduras o gliadina del trigo. 


Los cofactores son los siguientes:

 

EL EJERCICIO FÍSICO / ANAFILAXIA INDUCIDA POR EJERCICIO FÍSICO


La práctica del ejercicio físico es, sin duda, uno de los cofactores donde más nos podríamos extender al ser tan conocido, hasta tal punto de decir que existe una anafilaxia asociada a estos casos: la anafilaxia inducida por alergia alimentaria dependiente del ejercicio físico. En este caso, lo que le sucede a la persona afectada es que no relaciona la reacción alérgica con la ingesta del alimento porque la reacción puede aparecer hasta cuatro o cinco horas después de haberlo ingerido. Se han descrito casos de alergia inducida por ejercicio en el 50% de los deportistas que han ingerido un alimento al que están sensibilizados (estos suelen ser alimentos que contienen LTP).

 

Las personas afectadas, están sensibilizadas a un alimento en concreto, los cuales toleran, pero, que al combinar su ingesta con la realización de ejercicio físico, produce una reacción alérgica. Como siempre, la reacción también variará de una persona a otra dependiendo de la intensidad del ejercicio (se puede dar realizando una actividad ajetreada, como en los niños jugando, o haciendo algún deporte). La anafilaxia inducida por ejercicio físico puede explicarse mediante tres clasificaciones:

 

 

  • ANAFILAXIA POR EJERCICIO INDUCIDA POR ALIMENTOS: Es otro tipo de anafilaxia producida por el ejercicio físico tras la ingesta de un alimento determinado.

 

  • ANAFILAXIA POR EJERCICIO INDUCIDA POR MÚLTIPLES ALIMENTOS: los más comunes en estos casos son las frutas y verduras, la Proteína Transportadora de Lípidos (LTP), rosáceas, frutos secos, maíz …  

 

  • ANAFILAXIA POR EJERCICIO INDUCIDA POR TRIGO: se da cuando los pacientes presentan una reacción alérgica grave tras la ingesta de trigo. 

 

 


 

Para diagnosticar la alergia inducida por ejercicio, es necesario realizar una historia clínica por nuestro médico (alergólogo) en la que se detallen los alimentos ingeridos antes y después de realizar ejercicio físico, así como medicamentos y otros cofactores que podrían estar asociados. El tratamiento se basa en limitar la ingesta de los alimentos que afectan al paciente entre dos y cuatro horas y después de realizar la actividad física. Hay médicos que recomiendan dejar de hacer deporte, e incluso algunos pacientes que por cuenta propia deciden dejar de hacerlo; pero no está descrito aún en ningún documento médico la recomendación de excluir el deporte. De hecho, hice una entrevista a un deportista de alto rendimiento con alergia a la LTP y nutricionista, que se ha superado a sí mismo y ha conseguido buscar el equilibrio para que este factor no le afecte.

LOS AINES (ANTIINFLAMATORIOS NO ESTEROIDES)

 

Los AINES pueden aumentar la cantidad del alérgeno, e incluso, en algunos pacientes, la reacción por alergia alimentaria solo se presenta tras la ingesta de los AINES.  Uno de los antiinflamatorios no esteroideos más comunes es el ibuprofeno, que pueden potenciar las reacciones de anafilaxia incluso 24 horas antes de consumir el alimento que genera la alergia.

 


Los AINES favorecen los casos de anafilaxia por alimentos en un 50% en la zona mediterránea, y se ha descrito, nuevamente, que la proteína alimentaria implicada es la LTP.

 

EL ESTRÉS 

 

El s. XXI es el siglo donde más predominio del estrés existe y se ha visto como un factor fundamental que ha favorecido el desarrollo de muchas enfermedades de origen digestivo y respiratorio. Precisamente, es uno de los cofactores implicados en las alergias alimentarias, y no me extraña, después de haberlo vivido incluso por experiencia propia. 

 

LAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS

 

Diversos estudios reflejan que las reacciones adversas tras la ingesta de las bebidas alcohólicas son comunes, y podrían deberse a su contenido de histamina. Existen pocos casos descritos, pero se ha constatado que hasta un 15% de personas que sufren una anafilaxia se ha debido al consumo de alcohol. Hay estudios españoles que tienden a resumir que los bebedores de alcohol crónicos tendrían más reactividad alérgica al existir una correlación positiva entre el grado de alcoholismo y producción de anticuerpos específicos al alcohol.

 

LAS TEMPERATURAS EXTREMAS

 

No conozco casos de primera mano en los que las temperaturas extremas hayan sido un desencadenante para generar una reacción alérgica en combinación por ingesta de alimentos, o, por lo menos en alergia alimentaria, no lo he visto relacionado. Sin embargo, está descrito como uno de los cofactores que pueden afectar, pero no olvidemos que los cofactores también se dan en otros tipos de afecciones alérgicas; por ejemplo, los cambios de temperatura por la mañana cuando nos produce más rinitis,  el calor y la sudoración cuando hace mucho calor y nos producen eccemas o el asma al subir una cuesta donde hace mucho calor y además, hacemos ejercicio.

 

EL CICLO MENSTRUAL (CAMBIOS HORMONALES)

 

Este cofactor solo afectaría a las mujeres, e incluso muchas lo han visto durante o tras el embarazo, cuando han experimentado las alergias de manera exagerada y repentina.

 

LAS INFECCIONES

 

Se cree que la activación del sistema inmunitario que nos defiende frente a microorganismos, podría originar sustancias inflamatorias que potencien la reactividad de las células implicadas en las reacciones alérgicas. Cuando se administra una vacuna durante un proceso infeccioso, aumenta la probabilidad de tener una reacción con esa dosis concreta. Por tanto, las infecciones agudas pueden ser un factor favorecedor de anafilaxia en el 2% a 3% de anafilaxias en niños y del 1% al 11% de anafilaxias en adultos.

 

¿Qué tenemos que hacer para evitar reacciones alérgicas más graves teniendo en cuenta los cofactores?


Los distintos profesionales del ámbito sanitario recomiendan:

 

  • Evitar combinar la ingesta del alimento que nos afecta (alergia alimentaria) junto con alguno de los cofactores indicados anteriormente.

  • Evitar el alimento o alimentos implicados (dieta de exclusión).

  • Llevar la medicación pautada por nuestro médico siempre encima: antihistamínicos, corticoides o adrenalina, si la tenemos indicada.

 

Ser pacientes alérgicos, formados e informados en nuestras propias restricciones y limitaciones, nos facilita llevar un estilo de vida más equilibrado. Además, cuanto más podamos guiar a nuestros médicos conociéndonos, más fácil será el diagnóstico, las pautas y el seguimiento.

 

Espero que te haya servido este post para entender los cofactores que pueden estar afectándote. Si quieres estar al día con las novedades del blog, te invito a unirte al #equipotaper, suscribiéndote a la newsletter y recibiendo, además, una tarjeta de regalo de identificación de alergias e intolerancias alimentarias.

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