La alergia a las profilinas y casos de superación e inspiración

La alergia a las profilinas y casos de superación e inspiración

23/01/2020 | En ALERGIAS ALIMENTARIAS, INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS, COCINAR CON ALERGIAS ALIMENTARIAS, ENTREVISTAS Y CASOS INSPIRADORES SOBRE ALERGIAS

En el proceso de diagnóstico de una alergia alimentaria, pueden pasar semanas, meses e incluso años hasta que puedan detectar lo que te sucede. En otros casos (sobre todo en los infantiles), es posible que se detecten un poco más rápido, pero, en cualquiera de los dos, los sentimientos asociados son los mismos: incertidumbre, miedo, incomprensión, malestar… sobre todo cuando no te sientes apoyado e informado por tus propios médicos. 


Hay alergias más difíciles de diagnosticar que otras (como la alergia a la LTP o profilinas), donde parece que a veces hay que insistir mucho para un correcto diagnóstico y, buscar el origen de todo ese malestar, que suele llevar consigo otras enfermedades o patologías asociadas. De ahí la importancia de conocerse a uno mismo lo máximo posible: ¿Qué alimentos te hacen daño? ¿Hay alimentos que te hacen daño dependiendo de cómo estén cocinados? ¿Cómo son tus reacciones? ¿Toleras trazas? ¿Puedes tolerar la contaminación cruzada? …


Hoy he entrevistado a dos pacientes con alergia a las profilinas que, por lo menos para mí son un ejemplo de superación constante (una de ellas es apasionada de la cocina que ha tenido que renunciar a muchas de sus creaciones, y otra; es runner de asfalto y montaña y el deporte le ha ayudado a superarse). Ellas son Natalia y Vanessa y nos cuentan cómo ha sido su proceso. Espero que puedan motivarte a ti también sus historias y sientas que no estás solo en este camino. Cada paciente es un mundo, pero detrás de cada diagnóstico, hay una maravillosa persona.


¿Me acompañas a leer este post? Pero antes que nada...

¿Qué son las profilinas?


Las profilinas pertenecen a un grupo de alérgenos llamados panalérgenos. Los panalérgenos son proteínas que se encuentran en la naturaleza o en los animales que pueden provocar una reacción alérgica sin estar relacionados directamente entre sí, debido a que comparten ciertas proteínas. Los panalérgenos más comunes son las proteínas transportadoras de lípidos (LTP), polcalcinas, Homólogos de Bet v , tropomiosina y profilinas.


Las profilinas son unas proteínas que se encuentran presentes en vegetales, polen, látex y veneno de himenópteros (como las abejas, avispas y abejorros). Estas proteínas tienen algunas características concretas que hacen que sean diferentes al resto:

  • Es frecuente la reactividad cruzada entre ellas. Para que se desencadene una reactividad cruzada, tiene que ocurrir que dos moléculas compartan características similares. Cuanto más parecidas sean, más probabilidad existe de desencadenar esa reacción alérgica. Esta reactividad cruzada se puede dar entre pólenes, frutas y otros componentes como el látex. Cuando estas sustancias entran en contacto con el cuerpo. ya sea por contacto, ingesta o inhalación, el sistema inmune no consigue establecer una diferencia y se confunde, generando una reacción alérgica.
  • Las profilinas son termosensibles, lo que significa que se degradan con el calor y quedan inactivas desde el punto de vista alergológico. En cualquier alimento, puede haber más de una proteína a la que eres alérgico, y no todas son sensibles al calor, por lo que continúan manteniendo su capacidad de producir alergia.

Hablo de esto más extensamente en este post, donde, además, puedes descargar un listado de alimentos que generan esta reactividad cruzada.

ENTREVISTA NATALIA


¿Cuándo te diagnosticaron alergia a la profilina? ¿Cuáles eran tus reacciones? 

Fue en mayo de 2017. Venía de haber visitado ya a varios digestivos y un endocrino. Fue éste  quien me dijo que mis síntomas eran de alergias alimentarias y siguiendo su consejo fui a una alergóloga y en 5 minutos me diagnosticó varias alergias, entre ellas a la profilina. No me preguntes qué vio de diferente el endocrino que los otros médicos digestivos no vieron. Yo siempre decía los mismos síntomas: diarrea, gases, hinchazón y distensión abdominal, dispepsia, retortijones, ruidos estomacales… Y luego me di cuenta de los picores de boca, garganta, barriga, inflamación en general (me hinchaba como una bola), pero los más predominantes eran los digestivos (y sí,  las alergias también  dan síntomas digestivos por muy raro que parezca). De ahí yo creo lo difícil que fue su diagnóstico. 


En todo ese tiempo me hicieron  todo tipo de pruebas y analíticas: de celiaquía, intolerancia a la lactosa, fructosa, sorbitol, una colonoscopia, una resonancia, un enema opaco, helicobacter pylori...  Todas ellas dieron negativas y mandadas por diferentes especialistas ya que ninguno daban con la tecla. Excepto las pruebas de alergias: única prueba positiva (y la del SIBO). 


¿Qué información te dieron en tus comienzos? ¿Cómo descubriste qué alimentos exactamente te hacían daño?

Información, ninguna. Tuve que buscar y buscar por internet todo acerca de mis alérgenos y de cómo llevar una vida con alergias alimentarias. Desde leer etiquetas (¡vaya tarea!) hasta saber manejarme en la cocina para no contaminarme nada. Fue un proceso bastante largo. Tienes que tener paciencia tanto en saber cómo quitarte todo lo que te hace mal y saber lo que tu cuerpo te está  diciendo. Lo más difícil fue esto último,  conocer a mi cuerpo, porque era y es la única manera de saber si algo va mal o va bien. Así fue como descubrí qué  alimentos me iban bien y cuáles mal. Pero lleva tiempo y hay que tener paciencia. 


Empecé primero quitando algo de gluten en la dieta (no del todo) porque empecé a tener síntomas con el pan y todo lo que llevaba hojaldre, pero descarté  que fuese el gluten mi principal problema porque comía cosas etiquetas "sin gluten" (galletas, cereales, pasta) y me sentaban igual de mal (normal porque llevan maíz). Luego quité  la lactosa y algunos lácteos. La leche de vaca me sentaba fatal, y un simple yogur me daba diarrea. Más tarde, cuando empezó todo el "boom" de la intolerancia a la fructosa, probé la dieta FODMAP. Fue la única dieta con la que noté mejoría (normal porque me quité muchísimas frutas y muchos azúcares que se obtienen del maíz) . Sabía que lo mío era algo relacionado con el pan, almidones y azúcares, hasta que una noche me estaba tomando una mandarina (sí,  una simple mandarina) y noté que me daba gases (en las uvas también). No le di importancia porque ¡cómo la fruta iba a dar esos síntomas! Hasta que finalmente fue cuando me diagnosticaron las alergias. Por eso digo que todo esto de conocerse lleva su tiempo, sus ensayos y muchísima paciencia con auto aprendizaje.

Aparte de la alergia a las profilinas, ¿Tienes otras alergias o intolerancias alimentarias? ¿Cómo fue ese proceso de diagnóstico? ¿Crees que te conoces lo suficiente a ti misma en este sentido?

Aparte de la profilina, soy alérgica a la proteína de leche de vaca, al maíz, al melón,  a la patata, a la almendra, a la nuez (a todos los frutos secos doy reacción), no tomo gluten (o consumo muy poco) y tampoco tolero cereales como trigo, arroz, espelta, trigo sarraceno, quinoa… solo tomo avena sin gluten que es lo único que veo que mi cuerpo no rechaza.

Todo esto me lo diagnosticó  mi alergóloga durante un año aproximadamente. Primero me diagnosticó alergia a la profilina porque le dije que mi dieta en ese momento era casi vegana (imagínate qué horror), y en la misma prueba del prick test me diagnosticó alergia al maíz, aplv, la nuez y la almendra. El maíz no tengo ni idea de porqué lo puso, pero si es verdad que tomaba muchos lácteos y nueces, y la almendra había notado que me daba diarrea al tomarla. Pero el maíz ni idea, porque solo he conocido a una persona alérgica al maíz. Es el alérgeno que más me ha costado leer en etiquetas y quitarlo al 100% de la dieta (con tiempo, paciencia y muchos errores). Al año siguiente, volví porque seguía con síntomas (muchos menos),  pero algo notaba que no iba bien. Y fue en el verano del 2018, cuando al comerme un trozo de melón, me noté un picor intenso en el techo de la boca. Volví al alergólogo en septiembre de ese año y añadí a la lista el melón y la patata (consumía bastante). De esta última me salió IgE alta en sangre. A la semana fue cuando me dio positivo en SIBO y empecé tratamiento más una nueva dieta. 


Así que, tras 3 años estando con síntomas y siguiendo mi dieta propia a día de hoy considero que sí me conozco lo suficiente. Pero ha costado mucho ensayo-error, paciencia, tiempo y alguna que otra lagrimita.  Incluso cuando algo se me contamina o me lo contaminan puedo sospechar  el alérgeno que es. 

Teniendo en cuenta tus restricciones, ¿Cuentas con el apoyo de un nutricionista?

Cuando me diagnosticaron SIBO (sobrecrecimiento  bacteriano) sí, y me indicó algunas carencias nutricionales que tenía. Luego, cuando encontré mi dieta y me curé del SIBO, que no es ni mucho menos perfecta ni recomendable, dejé la nutricionista porque tenía la espinita de que algo más  tenía a parte de las alergias (y así ha sido). Estaba curada del SIBO pero mi cuerpo seguía rechazando los mismos alimentos. Y he seguido comiendo lo mismo. A día de hoy sigo con la misma dieta. Llevo ya más de un año comiendo lo mismo. 


¿Qué dificultades encuentras en llevar una vida “normal”? ¿Cómo se ha visto afectado tu estilo de vida?

Dificultades pues a la hora de salir a comer fuera (he tenido tanto episodios buenos como malos, incluso a la hora de poder tomar un café), a la hora de comprar (no lleno ni las cestas pequeñas) y cuando conoces gente nueva, porque tu entorno (familia, amigos, pareja) con el tiempo acaban comprendiendo y aceptando todo tu "mundo" y por supuesto aprendiendo a llevarlo, pero cuando conoces gente nueva  es como empezar de nuevo. Nadie se cree que pueda ser alérgica a tanto (muchos alérgenos) y a tan poquito (reacciono a las trazas). Ahora para mí  las comidas familiares o las quedadas para comer con los amigos se han vuelto un dolor de cabeza. Y ya cuando quedas con un chico que acabas de conocer ya ni te cuento. Es un latazo el tener que explicar a un chico que no puedes comer en tal sitio o que en esta cafetería no tienen leche de la que tú  puedas comer y os tenéis que ir a otro sitio.  Hasta que te acostumbras a ir con tupper a todos lados y a decir las cosas claras desde el principio. 


Yo por suerte en mi entorno me siento muy agradecida. No puedo tener queja de mi familia y de mis amigos. Ya hasta me avisan de que vaya con tupper (jaja) o ellos se unen a la vida con tupper.


¿Cómo afecta tu dieta actual con la combinación con el deporte (trail)? ¿Te sientes menos capaz que otras personas?

Creo que en parte es la combinación perfecta aunque a veces pienso todo lo contrario. Si no hiciese tanto deporte creo que no aguantaría la dieta que llevo. Con el pollo y el pescado me noto que me nutro después de un entrenamiento o una carrera intensa y eso es importante porque hace que disfrute de la comida y que tenga buena relación con ella, a pesar de comer carne y pescado todos los días.  Podría decirse que muchos días sí que me siento incapaz de hacer cosas o de plantearme carreras que me encantaría hacer. Por eso llevo desde abril del 2019 entrenando con un entrenador personal especializado en trail. Ya no era por el hecho de las alergias alimentarias, sino por el asma que me diagnosticaron en diciembre del 2018. Ahora he mejorado bastante corriendo y con el apoyo de mi entrenador y la confianza en mí  misma me veo capaz de todo. De hecho, este verano voy a correr mi primera maratón de montaña. ¡Va a ser todo un reto! Porque de los avituallamientos  que hay en las carreras no puedo comer nada (todo contaminado, mucha fruta, muchos fruto seco…). Así que habrá que idearse algo para poder llevar la comida encima!

¿Crees que es necesario el apoyo psicológico y nutricional desde el primer momento del diagnóstico? 

Si, sobre todo psicológico. Yo tardé 6 meses en quitarme totalmente la fruta. No concebía la idea de no poder comer nada de fruta. Y luego tardé otros 6 meses en aprender a quitar todos los alérgenos al 100%. Siempre  había alguno que se me escapaba o cosas que no hacía bien en la cocina. A día de hoy sigo dudando de todo esto y me cuesta "creerlo". Hasta que tengo algún episodio de contaminación y ¡pum! vuelvo a creérmelo. Sigo trabajando en ello cada día y que nadie ni nada me influya. 


Y el apoyo nutricional también es importante. Yo tomo vitamina C y ácido fólico gracias a la nutricionista que tuve el año pasado. A día de hoy, la vitamina C es la que me mantiene en pie y el ácido fólico el que mantiene mis plaquetas en sus niveles (me bajaron bastante y tuve síntomas por falta de ácido fólico). Veo fundamental el tener cubierto todos los requerimientos nutricionales, sobretodo al principio, y que sean personalizados. Aunque la vitamina C se la recomiendo a todo el mundo.

¿Qué recomendaciones harías a una persona adulta que acaban de diagnosticar de alergia a las profilinas?

Que paciencia. Paciencia y date tiempo para asimilarlo. Es duro al principio pero ganarás en salud. Y que vivas a tu manera sin hacer caso a nadie. Porque cuántas veces me han dicho que si me como la comida triste, me va a sentar mal; que si el pan no ha tocado nada cuando se ven perfectamente las migas; que si quitando la verdura del plato me lo puedo comer… Y tú  como una tonta inexperta te lo acabas creyendo. Hasta que a los 5 minutos estás corriendo camino al baño. Hay que creerse estas cosas y defender tu salud. Y más paciencia (jaja). 


SOBRE NATALIA


Me llamo Natalia (@nata_profilina), soy farmacéutica,  tengo 30 años y gracias al trail running pude sobrellevar mejor todo esto. Empecé a correr en el momento que peor estaba, cuando tenía diariamente síntomas, y eso me hizo más fuerte psicológicamente. Cada carrera que corría me ayudaba a la hora de enfrentar a médicos que solo me decían que iba a estar así de por vida y que lo mío no tenía cura. Pruebas y más pruebas sin ningún diagnóstico. 


No me quería conformar con esto asi que seguía luchando y fue cuando también en el trail empecé a aumentar la distancia (kilómetros). Al año de diagnosticarme las alergias (mayo 2017), corrí mi primera media maratón de asfalto (abril 2018). Es curioso pero entre lo débil que puede sentirse uno hay algo inexplicable que te hace más fuerte. En ese mismo año me diagnosticaron  más alergias (patata y melón), SIBO y asma. Si ya me sentía un poco limitada por la alimentación, el asma fue el gran desconocido que me llevó meses y meses a conocerme de nuevo, a empezar de nuevo, a estudiar me de nuevo (vuelta a empezar de cero). Pero yo seguí  corriendo a pesar de todos los ahogos que tenía. Me pusieron tratamiento pero no me quedé conforme: con 29 años y ahogándome al correr a los 5 minutos.


Cuando me curé  del SIBO, ese mismo año corrí mi primera media maratón de montaña (octubre 2019), algo de lo que yo no habría imaginado. Fue durante un viaje a Ibiza donde me fui sola y era mi primer viaje con alergias alimentarias. Todo un reto. Ahora es un sueño hecho realidad tras meses y meses de entrenos, carreras, mucho esfuerzo (tanto físico como pulmonar), mucha constancia, con el objetivo siempre en mente de acabar la carrera.  Fue toda una experiencia que jamás olvidaré: 21km con 800 de desnivel positivo,  de pura roca durante 3 horas, corriendo por el bosque verdoso de la isla, escalando calas, cruzando 4 de ellas llenando las zapatillas de arena, más roca, la humedad haciendo en recorrido más difícil… ¡una aventura!


Actualmente soy paciente de la clínica Regenera donde a través de la psiconeuroinmunologia me estoy recuperando. Y este año se presenta con el objetivo de mi primera maratón de montaña en julio. Un reto, una ilusión, ¡un desafío! Pero no por lo que la carrera es en sí, sino por cómo  me las apañaré para poder comer durante la carrera ¡No pienso en otra cosa! Para mí es lo fundamental porque terminar la carrera sé que la terminaré,  pero la comida… ¡ese es el reto!


Busca algo que te motive, algo que no te frene, algo que te ilusione, ¡algo que haga exprimirte al máximo! porque esa es la mayor fuerza que tenemos y que las alergias alimentarias no pueden reaccionar. 


ENTREVISTA VANESSA


¿Cuándo te diagnosticaron alergia a la profilina? ¿Cuáles eran tus reacciones?

Aunque llevo conviviendo con la alergia al polen y a los ácaros desde que tengo uso de razón, nunca había desarrollado ningún tipo de sintomatología alérgica con la comida hasta que en Julio de 2019 me encontraba disfrutando de un rico albaricoque y en cuestión de segundos se me inflamó el labio superior. 


Yo que siempre he sido de restarle importancia a los temas de salud, pensé que era una calentura y me terminé la merienda. Fue el carraspeo al tragar y la inflamación posterior en la garganta la que me advirtió de que esto era una alergia y tenía que acudir a urgencias.

Os advierto desde el inicio de este testimonio que mi relación con los médicos convencionales que han llevado este caso no es demasiado agradable. Tras mi primer brote de alergia acudí al médico de cabecera y me hizo un sencillo análisis de sangre en el que incluyó 5 frutas más (melocotón, kiwi, aguacate, ciruela y cerezas). Todas ellas me dieron valores IgE (niveles de sensibilización frente al alérgeno) positivos en sangre, y con estos resultados mi médica determinó que no era necesario delegar mi caso al especialista, sencillamente tenía que evitar esas frutas y listo. ¡OJALÁ!

Guiada por sus indicaciones seguí comiendo alegremente manzanas, peras, melón, arándanos, frutos secos...etc. y sólo una semana después del primer brote empecé a sentir una inflamación constante en el lateral izquierdo de la garganta, como si la mitad del conducto que utilizamos para tragar estuviera obstruido por flemas, y por descontado acudí al médico, que lo diagnosticó como faringitis crónica y lo trató con “ibuprofenos”. 


Dado que no remitió, en mi siguiente visita el problema pasó a ser un “-yo creo que estás demasiado nerviosa” y me recetó ansiolíticos. Finalmente, tras mi insistencia y en vista de que cada día me encontraba peor, logré un volante para el especialista en alergias (2 meses después).

Para cuando me vieron en alergias, en septiembre de 2019, ya había acudido al menos 4 veces de urgencias al hospital por dificultad para tragar, inflamación, quemazón de garganta y pecho… y mis visitas siempre terminaban acompañadas de un, “Toma paracetamol o ibuprofeno cada 8 horas, haz gárgaras con manzanilla, toma almax para el reflujo y antiinflamatorios en caso de posible alergia”.


Tras narrarle todo lo que os detallo al especialista en alergias, me hizo un “PRICK TEST” (Pruebas cutáneas para detectar alergias) y cada una de las muestras de alimentos y plantas que testaron en mi piel se iluminó en rojo sin dejar lugar a dudas de que tenía un problema importante de alergia, y al parecer con casi todos los alimentos que se te puedan ocurrir. Ya no sólo afectaba a las frutas, también a los frutos secos, legumbres, algunas verduras…y un largo etc. ¡La fiesta de la alergia! 


Frente a tales resultados en las pruebas, el especialista determinó que el único factor común entre todos los alimentos que habían dado positivo eran LAS PROFILINAS, unas proteínas presentes en vegetales, frutas, polen, látex y veneno de himenópteros (abejas, avispas...).

¿Qué información te dieron en tus comienzos? ¿Cómo descubriste qué alimentos exactamente te hacían daño?

El médico me explicó que este tipo de alergia no suele manifestarse con brotes graves de anafilaxia, que por lo general se presenta en reacciones orales que aparecen en el momento de la ingesta y tienen una duración media de 30 minutos a 2 horas. 


Respecto a la pregunta que yo llevaba meses deseando hacerle: “-¿Y entonces, qué puedo comer doctor?” me encontré con la gran losa que ha marcado mi alimentación en los últimos meses: “-Las pruebas dictaminan que todos los alimentos con profilina pueden darte alergia, así que, vete probando”. a lo que contesté “-¿Y existe alguna vacuna o tratamiento que me permita restablecer este proceso alérgico?. su respuesta: -”Lo siento, no puedo ayudarte”. 


Con esto, una inyección de adrenalina en el bolsillo y todas las dudas del mundo haciéndose eco en mi cabeza regresé a mi casa, donde me recibieron con los brazos abiertos el miedo y la impotencia frente a un acto que para mi siempre había sido inofensivo y gratificante, COMER.

Tras el diagnóstico, ¿Cómo se ha visto afectado tu estilo de vida? ¿Cuentas con el apoyo de un nutricionista?


Tras el diagnóstico, mi alimentación ha cambiado por completo. Las primeras semanas me volví loca buscando información sobre las profilinas y excluí de mi dieta todos los alimentos que se marcaban como positivos en mis pruebas de IgE (son tantos que en lugar de tener un listado de lo que NO PUEDO comer, tengo un listado de lo que SÍ PUEDO comer). Este proceso ha afectado a mi salud en muchos otros aspectos (eczemas, inflamación, acidez), a mi peso, a mi capacidad para hacer ejercicio, a mi vida social y por supuesto, a mi estado anímico.

Pero te seré sincera, aunque mi actual diagnóstico es un alergia a las profilinas, para mi nunca ha sido la respuesta definitiva. Además de no querer renunciar a todo lo que describo que se ha visto afectado en mi vida en el párrafo anterior, desde el inicio de este proceso tengo una pregunta sin respuesta que mi insaciable curiosidad necesita responder: ¿Cuál es el origen de esta alergia? Me niego a dar por bueno el “PORQUE SÍ” de mi médico.


Mi espíritu hipocondriaco me hizo dar con un artículo de Xevi Verdaguer, donde hablaba de un concepto que hasta ese momento desconocía por completo, la microbiota intestinal y su estrecha relación con innumerables patologías. En ese artículo hablaba de la importancia de mantener el equilibrio bacteriano para gozar de una buena salud y de cómo el mal estado de nuestra flora intestinal podía propiciar algunas enfermedades. 


Obviamente, no sabía sí podía tener relación con mi caso, pero cuando la medicina convencional ya te ha cerrado todas las puertas, esta ventana se me antojaba cuanto menos interesante, así que investigué más al respecto y busqué una nutricionista especializada en microbiota intestinal que además pudiera ayudarme a organizar mis comidas con estas nuevas limitaciones.


Con ella, empecé a encontrar luz al final del camino. Entre otras muchas cosas, me habló de la histamina, una molécula que juega un papel muy importante en relación a las alergias, puesto que cada vez que los glóbulos blancos detectan una posible “amenaza” para nuestro cuerpo, liberan histamina, y si esta se acumula en sangre da lugar a efectos secundarios entre los que se encuentran mis alergias. 


Tras varias semanas de trabajo conjunto con mi nutricionista, sus pautas y mi cuaderno de bitácora con anotaciones de todas las comidas que llevo a cabo durante el día y cómo reacciona mi cuerpo ante ellas, no sólo he conseguido reducir la inflamación crónica que venía desarrollando, sino que he empezado a encontrar respuestas a muchas de mis preguntas que para mi es casi más importante.


Quizás hubiese sido más sencillo limitarme a comer toda la vida los 5 únicos alimentos que no son potencialmente alérgicos para mi, pero no es la vida que quiero.

¿Qué dificultades encuentras en llevar una vida “normal”? 

Actualmente no llevo una vida normal. En la sociedad en la que vivimos, las quedadas se organizan alrededor de mesas repletas de comida, y ahora que vivo a dieta, se me hacen muy duras esas reuniones, por no hablar de que absolutamente nada de lo que tienen en las cartas de los restaurantes se ajusta a mis necesidades actuales, vivo pegada a mi tupper.


Por suerte me encanta cocinar, lo podéis ver en mi cuenta de IG, y en mi casa todos son bien recibidos. Además tengo que añadir que todas las personas de mi entorno son maravillosas y se han implicado desde el primer momento para ayudarme a sobrellevar este cambio.


Hasta ahora, has seguido una dieta muy variada, equilibrada y hasta haces recetas maravillosas y coloridas ¿Cómo llevas este cambio en tu vida? 

Te diré que esta es la parte que más me duele. Hace ahora 2 años que cambié todos mis hábitos de vida y adopté una alimentación saludable que me hizo sentirme mejor que nunca, por eso empecé a compartir mis recetas en RRSS, para ayudar a otros a motivarse y alcanzar sus objetivos. 


Desde que inicié mis problemas de alergias, he intentado seguir compartiendo mi día a día con la alimentación, pero me he visto obligada a realizar cambios. Soy una persona muy transparente en todos los aspectos de mi vida, y siento que debo aplicarlo también a mis RRSS.

 
Me encantaría poder seguir compartiendo recetas sin restricción de alimentos, pero no es mi realidad. Seguiré cocinando, sólo que, por el momento excluiré el gluten, los azúcares, los frutos secos, la mayorías de las frutas y algunas verduras. Espero que mis seguidores puedan entenderlo y me acompañen en esta nueva etapa de investigación y recuperación.


De hecho, durante el proceso de diagnóstico, me he planteado en varias ocasiones paralizar las RRSS y definitivamente me he decidido a no hacerlo porque siempre han sido una herramienta de auto motivación maravillosa. Suelo utilizar mucho la expresión “lo bonito sabe rico” y ahora eso es justo lo que necesito, porque puedes creerme cuando te digo que sentarte a cenar un plato de merluza al vapor y canónigos tras un largo día de trabajo es cuanto menos descorazonador. Yo soy de las que comen por los ojos, necesito ver los colores y texturas en el plato, y cuando cocino pensando en compartirlo en RRSS, eso me sale solo.

¿Crees que es necesario el apoyo psicológico y nutricional desde el primer momento del diagnóstico? 


Lo cierto es que al inicio del proceso no me lo pareció, estaba tan preocupada por obtener un diagnóstico que no me percaté de lo mucho que me estaba abandonando a mi misma, a mis emociones, a mis pensamientos, a mis relaciones con el mundo exterior.


Hacer frente a un cambio tan drástico en tan poco tiempo es realmente duro, abrir la nevera en busca de algo que puedas comer y no encontrar absolutamente nada que sepas al 100% que te puede sentar bien es una sensación indescriptible. La impotencia alcanza niveles desorbitados y se apodera de tus emociones y miedos generando más ansiedad y tristeza. Un bucle de malestar en torno a la comida que cambia tu predisposición a sentarte a la mesa. En mi caso, derramar la primera lágrima durante una de las comidas fue el detonante para entender que era necesario parar y pedir ayuda para seguir caminando. 


Seamos claros, aunque tus seres queridos te intenten arropar, la soledad hace mella en toda persona que se enfrente a una enfermedad que ni los médicos saben cómo abordar. Los pensamientos empiezan a enturbiarse por la desesperanza de no encontrar salidas y las emociones se transforman en pesadas cargas negativas que te limitan en tu rutina. Por eso, mi recomendación es clara: pedir ayuda es la opción inteligente. Yo he iniciado este camino con un psicólogo hace unas pocas semanas y confío plenamente en que va a ser de gran ayuda en el proceso.

¿Qué recomendaciones harías a una persona adulta que acaban de diagnosticar de alergia a las profilinas?

La invitaría a seguir buscando respuestas. Para mí, el diagnóstico de la alergia a las profilinas no fue el final, sino el inicio de una larga búsqueda que me hizo encontrar muchas otras respuestas y lo que es más importante, esperanza.

Creo sinceramente que el diagnóstico de alergia a las profilinas es una respuesta comodín respaldada por pruebas médicas con las que el especialista en cuestión sale del paso y te facilita el diagnóstico que vienes buscando, pero no es ni mucho menos la respuesta definitiva. No te quedes en la superficie, busca el origen.


Para mi lo más importante en este proceso ha sido encontrar a grandes profesionales dispuestos a ayudarme, un grupo de expertos (nutricionistas, psicólogos y psiconeuroinmunologos) que fuera de intentar archivar mi caso en un cajón, se han sentado a escucharme y me han ayudado a visualizar otras posibles vías de tratamiento que ojalá pronto pueda contaros que han restaurado mi salud. 


SOBRE VANESSA

Mi nombre es Vanessa, tengo 28 años y hace ahora 2 años que descubrí las maravillas de la cocina saludable y se convirtió en una de mis pasiones, ahora dedico mis RRSS (@vane_arrana) a compartir las recetas que llevo a cabo en mi día a día para enseñarles a otras personas que cambiar de hábitos es posible. 


Desde que se inició este proceso de alergias mi vida da un vuelco de 360º. Pasar de comer de TODO y disfrutar plenamente de cada comida, a vivir con miedo el simple hecho de tener que sentarme a la mesa, no es poca cosa. Por esa razón a partir de ahora me he propuesto reinventar mi pasión por el diseño gráfico, la fotografía y mis capacidades de comunicación para compartir con el mundo todo el proceso de adaptación que estoy viviendo y las nuevas ideas de recetas con exclusión de alimentos que voy cocinando para intentar normalizar mi relación con la comida.


Yo misma he podido ver lo sola que te hace sentir la falta de información, por eso quiero crear un rincón para comunicar, en la medida de mis capacidades (libros, artículos, estudios…), toda la información médica relativa a patologías relacionadas con la alergia a las profilinas que voy recopilando. Espero que mis andaduras sirvan de ayuda y motivación para que muchos otros luchen por llegar al origen de sus patologías.

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