¿Existe relación entre las alergias y las emociones? ¿Funcionan las terapias alternativas y complementarias?

¿Existe relación entre las alergias y las emociones? ¿Funcionan las terapias alternativas y complementarias?

22/05/2019 | En ALERGIAS ALIMENTARIAS

En el diagnóstico de cualquier enfermedad, y más específicamente en las alergias, cuando las personas diagnosticadas o sus familiares no tienen la suficiente información para gestionarlo, pueden entrar en un estado de desesperación en el que buscan cualquier vía para sentirse mejor. Esas vías suelen ser las que van más allá que la medicina tradicional cuando esas personas ven que no funciona como creían o no obtienen resultados inmediatos.

Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir sobre las alergias un poco más allá de lo que todos conocemos como la versión tradicional de la medicina, para acercar, no solo mi experiencia, sino la de otras personas que han tratado de conocer la alergia desde otras perspectivas. Algunas de las preguntas que más asaltan a los afectados de la alergia son: “¿Por qué se producen?”, “¿Por qué cada vez hay más alergias?”, “¿Por qué yo?” o “¿Por qué a mí?”.  Seguramente, no podré dar respuesta a todo esto, pero sí mostrar lo que las personas han sido capaces de hacer e investigar para llegar a estas respuestas (en el mejor de los casos). Este artículo está basado en mis vivencias y las de otras personas y, además recoge algunas teorías y técnicas alternativas más comunes que conozco o he podido investigar. Antes que continúes leyendo, quiero recalcar que yo no tengo la verdad absoluta; mi objetivo con este artículo es que puedas ampliar tus conocimientos con respecto a las alergias por si pudieran ayudarte a hacer más fácil tu camino.

¿Empezamos?



¿Tienen las alergias un origen o componente emocional?

La pasada semana, lancé esta pregunta en mis redes sociales, para conocer de primera mano lo que pensaban las personas que están viviendo la alergia en primera persona. Lo cierto es que existen varios estudios que han investigado la relación que tienen las emociones con las enfermedades o síntomas.Por ejemplo, cuando el corazón se te acelera porque estás muy nervioso por algo, te da ansiedad en el pecho y al respirar cuando un examen importante se acerca, o se te pone un “nudo en el estómago” por una mala noticia. Estos son, sin duda, síntomas que no controlamos y aparecen de manera innata, lo que ocurre es que no somos conscientes de los mismos. Muchas de estas investigaciones llegan a la conclusión de que existe una relación entre el dolor y el estrés con “traumas” no superados, gestionados o ignorados, que el cuerpo manifiesta en forma de alarma a través de dolor y enfermedades.


investigación alergias


Algunos de estos investigadores y autores de diversos libros y programas son Louise Hay o Enric Corbera (ingeniero y psicólogo) que ha estudiado las enseñanzas de Carl Gustav Jung (médico psiquiatra y psicólogo), Dr. David R. Hawking, Dr. Bruce H. Lipton o Dr. Robert Lanza.

A continuación haré un repaso a las teorías más conocidas.


Algunas prácticas o terapias alternativas a la medicina tradicional más comunes

Existen técnicas de medicina complementaria y alternativa, que en algunos  países están más aceptadas que en otros. En el caso de países de Europa como Francia y Alemania, incluso un porcentaje está financiado por Sanidad. En el caso de España, el Ministerio de Sanidad considera que hasta que estas alternativas no estén reguladas por el Ministerio de Educación, no se podrían considerar como especialidades profesionales sanitarias. Hay diversas clasificaciones de tipos de terapias o prácticas dependiendo de cada país. En este caso, voy a hacer mi propia clasificación utilizando las más comunes y conocidas:

  • La homeopatía trata de forzar al cuerpo a curarse a sí mismo mediante la asimilación de la enfermedad. Se tratan las diferentes dolencias mediante una serie de sustancias naturales que contienen elementos que causan los mismos síntomas que sufre el paciente. Estos elementos son de origen animal, vegetal o mineral.

  • La naturopatía proporciona al cuerpo la fuerza para curarse a sí mismo por su propia cuenta. Incluye disciplinas como la Fisioterapia, Nutriceútica, Dietética y Nutrición, Aromaterapia, hidroterapia y Balneoterapia y Flores de Bach.

  • Técnicas físicas: acupuntura, balneoterapia, yoga, taichí, reiki, meditación.



Las alergias según la Naturopatía


La naturopatía se enmarca dentro de una de las variantes de la medicina alternativa y tiene como objetivo el estimular la capacidad curativa innata del organismo y alcanzar un buen estado de salud equilibrando el cuerpo. Está fundamentada en cambios en el estilo de vida y la nutrición, utilizando productos naturales, técnicas y procedimientos.

La naturopatía expone que la raíz de las alergias se encuentra en un desequilibrio de nuestro sistema inmunitario y que las sustancias que nos hacen daño (alérgenos) son inofensivas. Además, recalcan que nuestro estilo de vida de la edad moderna afecta en que cada vez más se desarrollen más alergias: el exceso de higiene con los bebés, manipulación genética de los alimentos, productos de limpieza y químicos a los que estamos expuestos, etc...

Además, la naturopatía habla desde el punto de vista psicosomático, en el que explica que cada síntoma alérgico tiene un significado. Exponen que, la mayoría de las veces, la inflamación provocada por la liberación de histamina significa un “no quiero o no puedo estar en contacto con el alérgeno (acontecimiento traumático), si no, volveré a pasarlo muy mal”. Algunos ejemplos (extraídos  del libro El tratamiento natural de las alergias, de Rosa Guerrero) del significado que le otorgan a algunas afecciones alérgicas son los siguientes:

  • Conjuntivitis alérgica. El lagrimeo y el picor de los ojos impiden ver correctamente. Su significado es: “No quiero o no puedo volver a ver algo que para mí es desestabilizador”.

  • Dermatitis alérgica. Aparece picor e hinchazón de la piel. Su significado es: “No quiero o no puedo estar en contacto con algo o alguien”.

  • Rinitis alérgica. Los síntomas principales son la falta de olfato y los estornudos. Su significado es: ”No quiero percibir algo” y “quiero expulsar algo fuera de mi territorio”. Existe un deseo de echar a un intruso del espacio de seguridad o libertad de la persona.



Las alergias según la Bioneuroemoción

La Bioneuroemoción® es un método que se basa en disciplinas científicas, filosóficas y humanistas y que estudia las emociones y su relación con las creencias, la percepción, el cuerpo y las relaciones interpersonales. Su objetivo principal es comprender e incidir sobre el bienestar emocional.

 

Según la Bioneuroemoción, las alergias son la resistencia que hace nuestro organismo contra una parte de nuestra vida que nos asusta o no deseamos enfrentar. Cada sustancia (alérgeno) que genera la alergia, simboliza el aspecto de la vida contra el que “luchamos”. Algunos ejemplos son:

 

  • Alergia a la leche: simboliza la unión con la madre y se produce por un “conflicto de separación” con la misma.

  • Alergia a un animal: shock relacionado con animales.

  • Alergia al sol: simboliza el padre, está relacionado con la separación de este o relaciones problemáticas.


  • Alergia a cereales: tiene que ver con una resistencia o conflicto familiar. El pan es el símbolo de la familia, y tener alergia al mismo puede tener que ver con rupturas familiares, peleas o falta de diálogo.

  • Alergia al polen: simboliza las relaciones amorosas y también conflictos con la sexualidad. En el caso de los niños, esto puede estar heredado de sus padres.

¿Y qué ocurre si las alergias se dan en la infancia o desde muy pequeños? Según la Bioneuroemoción, los síntomas o enfermedades hasta los tres años tienen que ver con los padres.



Las alergias según la teoría del Bioshock

 

En esta teoría, se relaciona la explicación tradicional del origen de las alergias con un momento de “impacto emocional” donde se desata la alergia.

 

Las dos etapas, según la medicina tradicional a la que esta teoría hace referencia se explican de la siguiente manera:

 

  • La primera etapa: es la fase silenciosa o de sensibilización, en la que el sistema inmunitario identifica un intruso (alérgeno o cuerpo extraño), haciendo que algunas de nuestras células lo analicen y fabriquen anticuerpos específicos memorizando las características del intruso.

  • La segunda etapa: se define como la fase de hipersensibilidad o fase ruidosa en la que se detiene y neutraliza a esos agresores (alérgenos). Sucede cuando los anticuerpos frente a los intrusos se vuelven reactivos y desencadenan una reacción alérgica.

 

Esta teoría relaciona estas dos etapas con el instante donde nuestro inconsciente detectó a algo o a alguien como el agresor por el cual se defiende nuestra alergia. En esta teoría, se dice que la alergia es un conflicto de gran estrés donde se supera el LST (Límite Superior Tolerable) debido a un shock emocional.


Un bioshock emocional es un acontecimiento vivido en soledad que sobrepasa el umbral de tolerancia particular. En ese instante de la situación desestabilizante (a través de la vista, oído, tacto, olfato y gusto) se asocia el episodio impactante con los alérgenos de ese momento (primera etapa).


 


Cuando se produce una nueva toma de contacto con esos agentes presentes en esa situación desagradable, para el organismo significa que es una advertencia de peligro y no quiere volver a sentir lo mismo que sintió en esa situación desagradable, lo que hace que se defienda (segunda etapa).

Por ejemplo, una mujer está comiendo fresas con su pareja, cuando le dice que quiere dejar la relación. Para el organismo de esa mujer, las fresas simbolizan ese momento que la hizo sentir tan mal y la próxima vez que esté expuesta a las fresas su organismo se defenderá con una reacción alérgica, protegiéndose se esa sensación desagradable.

 


¿Qué creen las personas alérgicas sobre la influencia de las emociones en su diagnóstico? ¿Les ayudan las terapias alternativas?

Estos testimonios están extraídos de todas las personas con las que he hablado a lo largo de la redacción de este artículo. Todas tienen relación estrecha con el mundo de la alergia:


“Durante mucho tiempo, he tomado antihistamínicos a diario e inhaladores con corticoides. He necesitado broncodilatadores en muchas ocasiones y cremas con corticoides para las reacciones en piel. En situaciones de nervios y cansancio (como en exámenes), los síntomas empeoraban. Así que, creo que hay un componente emocional, pero como también hay otros factores como el alcohol o el calor que pueden hacer que el cuerpo esté más predispuesto a tener reacciones alérgicas” - Amaia

“Respecto a si las emociones influyen, para mí no. El sistema inmune se puede debilitar por un estado de ánimo y  el ánimo es fundamental para afrontar una enfermedad. Pero la alergia, aunque muchas veces se hable de enfermedad, no sería del todo cierto, pues sólo se enferma si se consume, se inhala... Etc. Creo además que, decir que depende de las emociones es un gancho para que las familias piquen con terapias, pues las familias nos sentimos responsables de la felicidad de nuestros hijos y una persona individualmente también porque estamos en una sociedad en la que no se permite estar triste y si no pones remedio es que no te quieres curar o estar bien...  Pero también es fácil picar, quizás hasta yo podría volver a caer, porque siempre pienso "por mí que no quede". Un bebé que desarrolla una alergia poco tiene que ver con sus sentimientos, pues un bebé siempre es tratado con amor, sino la mayor tasa de alergia estaría en niños y niñas de familias desestructuradas, niños que viven en orfanatos, familias donde hay malos tratos.... Y no es así. Por lo que he leído y mi lógica me lleva a creer en ello, es que en zonas con mayor polución, alimentos procesados... hay mayor alergia, ya que eso debilita el sistema inmune poco maduro al nacer.  De hecho en la selva y las tribus alejadas de todo eso las alergias "no" existen, ni determinadas enfermedades propias del "primer mundo". Nosotros en casa tenemos que agradecer a la alergia haber empezado a comer mejor, y pocos son los alimentos procesados que entran y en su etiquetado hay más de 5 ingredientes.” - Sofía



“Yo sí creo en que las enfermedades autoinmunes como la nuestra tienen un componente emocional enorme. Hay un vínculo claro entre la emoción y la alergia. Los alérgicos tenemos ya tendencia genética a serlo y estoy convencida de que los cambios emocionales provocan exacerbaciones en nuestra alergia. Yo soy de Gran Canaria y allí es muy común tener alergia a los ácaros; fue con la que yo debuté siendo muy pequeña. Siempre estaba enferma con bronquitis alérgica y asma; recuerdo que mi madre me cuidaba y se volcaba conmigo fueron naciendo otras alergias, a gramíneas, a olivo, a perro, a arizonicas, a plátano de sombra, a abedul, ahora a LTP.... Aparecían en temporadas cuando más floja anímicamente he estado. También he tenido períodos de mucha felicidad y armonía donde mis alergias estaban bajo control, no tenía asma durante meses sin usar terbasmin. Mi alergóloga me preguntó si esos días de la a anafilaxia estás en algún momento emocional delicado. No quiero extenderme, podría dar más ejemplos de lo que a mí me ha pasado, sólo digo que yo sí creo en una íntima relación emocional y alergia.” - Maica



“En mi caso, el estrés ha influido en potenciar unas serie de alergias que siempre he tenido y en una época concreta de mi vida se me han disparado. Pero también es desesperante cuando tienes un ataque grave de anafilaxia, pasando noches en urgencias como me ha pasado a mí y te dicen: ¿No crees que puede ser el estrés?” - Marta


“Llevo más de cuatro años con medicina alternativa y fijate donde trabajo, ahora me siento mejor que en los últimos diez años” - Toñi



“He pasado años de desconsuelo, ansiedad, depresión, etc., debido a la forma en la que me tomaba la falta de comprensión y apoyo por parte del personal profesional al que acudía. Ahora, aunque con problemas digestivos en ocasiones, me siento más fuerte mental y físicamente, todo gracias a la aplicación de ciertas terapias naturales. Y es que, en vista de que no se encontraba diagnóstico ni tratamiento mediante la medicina convencional, me formé en diversos campos: nutrición, quiromasaje, drenaje linfático, moxibustión, acupuntura, meditación... Tras una aplicación constante de una combinación de ellas, he logrado no sólo una mejoría en mí, si no que también otras personas están notando unos buenos resultados. Te mando todo mi apoyo y fuerza para seguir adelante, sobre todo en esos momentos en los que inevitablemente volvemos a caer en el "¿Y por qué a mí?"- Miriam



“Aquí estoy, meses fuera de la medicina tradicional y mejor que nunca. Lejos de esa medicina basada en pastillas y en culpar al paciente, cerca de mis emociones y de tratamientos adaptados a mí” - Lorena



“La medicina tradicional tiene sus limitaciones, pero también tiene sus aciertos si uno estudia, lee y aprende y va informado al médico entonces no es un paciente pasivo sino un cliente activo. Ahora bien, también hay componentes emocionales y multifactoriales para todo y vale la pena probar lo que a cada uno le hace sentido. El poder de la mente incluso demostrado desde la medicina tradicional se ha comprobado que es altísimo (efecto placebo por ejemplo) si uno siente que algo le hace bien y te hace sentido, creo que es lo mejor.” - Manuela




“Sí es verdad que se dice que las emociones pueden causar algún tipo de enfermedad; la depresión, la ansiedad, son ejemplos que a raíz de estas se generen otras patologías. Tal vez, sí he oído decir que se puede morir de tristeza por la pérdida de un ser querido, como si uno se dejase morir y esto sí creo que es posible. En el tema de alergias y enfermedades graves, como el cáncer (por decir alguno), yo no creo en curanderos o charlatanes que se aprovechan de la desesperación de la gente para sacarte el dinero. Para mí son engaños 100%. Creo que la ciencia médica avalada está muy por encima de eso y que el estado anímico de una persona puede ayudar a sobrellevar enfermedades, pues también, pero de hay a que ciertas personas te digan que tienen el poder de curar enfermedades que la medicina no puede, NO. Hay mucho aprovechado que juega con la desesperación de la gente y hace mucho daño.” - Covadonga


Mi experiencia en el campo emocional y terapias complementarias y alternativas con las alergias

Cuando quiero contar cosas sobre mi infancia, me apoyo en mis padres para que me recuerden cosas a las que mi memoria no alcanza. Recientemente, he hablado con mi madre recordando que una vez me nombró que me llevó a un doctor diferente al alergólogo. Antes de continuar, decir que las alergias alimentarias me las detectaron a los 8 meses de edad. El informe está realizado con una máquina de escribir (para que te puedas hacer una idea de esos tiempos). Esa doctora que me detectó las alergias fue la misma que le dijo a mi madre que “por un poquito no pasaba nada”. Ya podrás imaginar la inconsciencia que habría por aquel entonces (y ahora).


 

Entre los 3-4 años de edad, mis padres me llevaron a una consulta con una homeópata que realizó muchas preguntas a mis padres, por lo que, añadiendo a mi diagnóstico de alergias, me recetó una serie de medicamentos homeopáticos que mi madre utilizaba en exclusiva, basado en gotas. Esa doctora le dijo a mis padres que los medicamentos podrían darme reacción y que era normal. Al poco tiempo, comenzaron a salirme una especie de granitos por todo el cuerpo y nos dijo que esperáramos un tiempo. Después no cogía el teléfono, así que mis padres terminaron suspendiendo el tratamiento. Cuando era un poco más mayor, me llevó a otro homeópata durante 3-4 meses y tampoco tuve resultados.

 


 

Probaron también con mi hermano y el asma cuando tenía 11 años y empezó un tratamiento con otro homeópata. Eliminaron de la dieta algunos alimentos como la leche de vaca, embutidos y observaron que tuvo una leve mejoría. Insistió un año con los costes que ello conllevaba, sin mejorar mucho más los resultados, así que mis padres concluyeron en que la homeopatía para nosotros no era efectiva.

La primera vez que oí hablar de conceptos alejados de lo que los médicos decían, fue a través de un libro llamado “Las alergias no existen”. Ya por el propio título te reta a leerlo si tienes alergia porque no podrías creer que alguien te dijera a ti, que lo sufres, que las alergias no existen. Leí ese libro cuando en la adolescencia cayó en mis manos gracias a mi madre y me hizo entender algunas cosas pero que, por lo menos en mi caso, no eran aplicables.

 


En una época clave de mi vida, donde muchos aspectos se vieron desequilibrados, comencé a indagar sobre la Bioneuroemoción de la que he hablado en este artículo. Estuve yendo durante 2 años a terapia (cada “X” meses). En esa terapia, me tenía que encargar de investigar sobre lo que había sucedido en mi familia durante todas las generaciones que pudiera (separaciones, secretos familiares, casos traumáticos…). Era una manera para “tomar conciencia” de lo que había detrás y poder llegar a conclusiones en las que, en mi caso por lo menos, sí fueron acertadas basadas en mi familia. Así, llegaron a la teoría en la que supuestamente yo tenía alergias por conflictos sin resolver de mis padres (por eso nací con ellas). Esos conflictos tenían que ver con la “Construcción de su personalidad y vida”. Las proteínas servían para “Construir” y yo era alérgica a ellas. Tenía algo de sentido lo que me estaba diciendo, hasta que me dijo que mi inconsciente creía que “yo no me quería construir como persona” y que para sanarme tenía que creer que no era alérgica a nada y comerlo sin más. Esa recomendación me alarmó mucho, pero probé (en soledad) a probar las almendras, porque tenía valores bajos. Para mí sorpresa, no me dio ninguna reacción y hasta ahora las sigo comiendo, pero fue la excepción. No me atreví nunca a comer nada pensando que “ya no era alérgica”. Me parecía algo demasiado serio y peligroso. Con el tiempo, dejé de ir a terapia.

 

Hace tres años, aproximadamente, me detectaron Esofagitis Eosinofílica, una enfermedad “rara” consistente en la inflamación crónica del esófago en la que uno de los tratamientos consiste en excluir ciertos alimentos de la dieta de manera empírica. Esos alimentos que suelen excluir ya les tenía alergia, así que mi doctora (alergóloga) me dijo en ese entonces que no había manera de detectar cuáles eran los alimentos que me producían inflamación si no era eliminándolos y volviéndolos a introducir, pasando por un proceso largo, incómodo y costoso en calidad de vida. Al estar todo tan verde, decidí acudir por la vía de la naturopatía en otra isla.

 

Fui a una consulta en la que decían tener una máquina alemana “muy moderna” que era capaz de detectar 700 alimentos solamente viendo el magnetismo que producían ciertos alimentos en nuestro organismo. Me sentaron en una silla y me pidieron que extendiera mis pulgares para darme toquecitos con una especie de bolígrafo de metal durante 700 veces. En ese tiempo, se oían sonidos a través de una máquina (que era la que supuestamente detectaba ese impacto de los alimentos en el cuerpo). Cuando terminó, imprimió una lista de 700 alimentos ordenados por colores (azul, verde y rojo). Los que estaban en el listado rojo son los que a partir de ese momento no podría consumir de nuevo porque era intolerante (según él). Los azules, con moderación, y los verdes, sí. Lo curioso era que, en el listado de alimentos “aptos” aparecían alimentos a los que yo era alérgica, y en los alimentos “prohibidos” aparecían alimentos que yo consumía con mucha regularidad (Aceite de oliva, jamón cocido…).



Me parecía todo muy extraño, pero mi desesperación hizo que preguntara al naturópata cuál sería el siguiente paso. Me llevó a un rincón de la sala donde tenía desplegada en la mesa una serie de fotocopias con una “dieta”, que por lo que intuí sería la misma para todos los que estaban ahí. Me dio esa dieta y me dijo que simplemente quitara los alimentos que me habían salido en el listado. Me parecía todo muy incoherente sin una base nutricional correcta, así que me desesperé aún más. Por aquel entonces, me llevaron a otro homeópata que tenía un herbolario y antes de comentarle lo que tenía, me puso de pie, me dio toquecitos en algunas partes del cuerpo, me hizo algunas preguntas y concluyó que lo que yo tenía era un desequilibrio en el estómago y que se estaba haciendo “una fiesta” cada vez que yo consumía azúcar. Así que me dio un listado de otros alimentos prohibidos (todos esos alimentos eran hidratos de carbono, pastas, patatas y batatas; precisamente cosas que sí podía comer).


 

Me encontraba en un lugar que no era mi casa, alejada de mi familia, con estrés, un diagnóstico sobre la mesa que en ese entonces no tenía un tratamiento efectivo para mí y 2 listados de alimentos que excluían (aún más) mi alimentación. Fue una de las peores épocas de mi vida, pero rompí con todo, me mudé de nuevo a mi isla, recuperé los kilos que había perdido y comencé a llevar una vida un poco más tranquila (autoconvenciéndome que encontraría respuestas algún día). Conocí a personas que me empoderaban y me hacían salir del victimismo en bucle para aprender a tomar acción y hacer cosas que dependieran de mí. Me volví más activa en la cocina, descubrí muchas cosas que podía combinar para comer más bonito y rico y, además de todo eso, empecé a aprender muchas cosas sobre nutrición. Me costó años aprender cómo alimentarme y ser más consciente con ello; y además me sirvió para mis objetivos en el gimnasio. Para sentirme mejor, combiné deporte, meditación, muchísima lectura sobre nutrición y toda la investigación que pudiera hacer para sentirme mejor conmigo misma.

 


 

Hoy puedo decir que, gracias a todos los procesos “difíciles” por los que he pasado, me ha ayudado a encontrar un camino que yo misma he construido, donde he encontrado un equilibrio en mi vida, más consciencia con mi alimentación y, por fin me ha aceptado, con mis alergias. Sí es verdad que he notado la influencia de la mejora y empeoramiento de mis síntomas dependiendo de cómo me he encontrado anímicamente, y, además, he sabido “manejar y controlar” mi alergia, y no dejar que ella me controle a mí.


A día de hoy, lo único que estoy haciendo “alternativo” para mejorar mi salud es tomar probióticos (aunque los propios médicos lo recetan, pero no está subvencionado) para ver, a largo plazo, cómo responde mi cuerpo.


Mi opinión y resumen

Creo que es necesario el, por lo menos ser consciente, de que existen otras terapias o vías sustitutas o complementarias a la medicina convencional, que pueden ser una escapatoria, salida, alivio o la peor pesadilla de las personas alérgicas y familias que lo están pasando. Creo que el resultado de todas estas corrientes es la propia y diversa experiencia de cada individuo, porque es algo tan subjetivo que, para mí, no se podría generalizar.

 

Es indudable que, el diagnóstico de alergias realizado por un profesional alergólogo es incuestionable; lo que verdaderamente importa es el seguimiento y tratamiento que se le haga al paciente. He encontrado muchos casos en los que los pacientes no están contentos con la gestión del profesional. Siempre hay una oportunidad para pedir segundas y terceras opiniones, lo mejor es sentirse cómodo con la persona que te está tratando.


 

Además, creo que toda la desesperación a la que hacemos frente en algunos de los puntos, vienen por la carencia de muchas patas que nos faltan tras el diagnóstico: soporte psicológico para gestionar las alergias y el nuevo diagnóstico, apoyo nutricional y revisión de otros sistemas asociados como el sistema digestivo y posibles patologías asociadas. Es fundamental para mejorar nuestra calidad de vida el contar con todas estar partes que no tenemos, o que a lo largo de los años vamos descubriendo por nuestra cuenta.

 

Para mejorar mi calidad de vida con alergias ambientales y alimentarias, primero me ha costado un sinfín de caídas y tumbos en el camino. Tras esas caídas, he logrado aceptar, a través de mucho trabajo personal, que las alergias son parte de mí como persona, y no las veo como algo externo. El conocer más sobre ellas, el estar continuamente informada y el hablar con otros pacientes, me ha ayudado a sentirme más segura y firme. Estudiar e investigar cosas sobre nutrición también me ha ayudado mucho, y en cuando a terapias “complementarias”, el hacer deporte y meditación me mantiene en equilibrio.

 

Creo que cada persona o familia debe encontrar su fórmula para sentirse bien, siempre contando con el soporte profesional del médico alergólogo, que es quien tiene que ser nuestro primer guía.

 

Espero que te hayas quedado con la esencia de este artículo y por lo menos te haya abierto un poco más a lo ya existente. Deseo que puedas encontrar tu camino del equilibrio sin tener que caer tantas veces. Pronto podré dar un asesoramiento a personas y familias, tras mi preparación acreditada con todo esto, para que el camino, sea un poquito más llevadero.

 


Un beso sin trazas a todo mi equipo táper

PD: Comparte si crees que puede serle últil a otra persona



Tu privacidad es importante para nosotros

Al utilizar nuestro sitio web, consiente que utilicemos las cookies de acuerdo con nuestra Política de cookies

ÚNETE AL EQUIPO TÁPER Y LLÉVATE GRATIS TU TARJETA

Descarga gratis tu tarjeta de identificación de alergias, intolerancias y otras patologías. Si aceptas "recibir publicidad" recibirás periódicamente información interesante, novedades y próximos cursos

DESCARGA TU REGALO GRATUITO